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Para mí es fundamental garantizar la protección y el respeto de los derechos de las personas mayores, especialmente en el cuidado domiciliario. En mi labor como auxiliar de enfermería, aplicaría esta ley brindando un trato digno, respetuoso y sin ningún tipo de discriminación por edad.
Promovería la autonomía del adulto mayor, permitiéndole participar en las decisiones sobre su cuidado y respetando sus gustos y costumbres. También velaría por su derecho a la salud, cumpliendo adecuadamente los tratamientos y estando atenta a cualquier signo de alerta.
Además, sería muy cuidadosa en prevenir cualquier tipo de maltrato o negligencia, protegiendo siempre su integridad física y emocional. Finalmente, fomentaría su participación familiar y social, evitando el aislamiento y fortaleciendo su bienestar integral.
Como cuidadores, debemos recordar que las personas mayores son sujetos de derechos y merecen una atención humanizada basada en el respeto, la igualdad y la dignidad.
