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1. Rutinas diarias estructuradas con apoyo mínimo: Permitir que el adulto mayor realice actividades básicas como vestirse, asearse, preparar comidas sencillas y mantener el orden de su habitación, con orientación y supervisión solo si es necesario. <div>
</div><div>2. Ejercicios físicos adaptados : Promover caminatas cortas, ejercicios de equilibrio, estiramientos o actividades como el yoga suave o taichí, adaptados a su condición física. </div><div>
</div><div>3. Participación en decisiones personales y del hogar: Involucrar al adulto mayor en decisiones cotidianas (qué ropa usar, qué comer, a qué hora hacer ciertas actividades). Esto les da un sentido de pertenencia, respeto y autonomía en su entorno familiar o institucional.</div><div>
</div><div>4. Uso de ayudas técnicas de forma responsable: Facilitar el uso de elementos como bastones, lentes, audífonos o utensilios ergonómicos para que puedan desenvolverse con mayor facilidad, sin depender completamente de otras personas para movilizarse, comer o comunicarse.</div><div>
</div><div>5. Actividades cognitivas y recreativas independientes: Fomentar la lectura, escritura, juegos de memoria, cuidado de plantas, actividades manuales o artísticas. </div>
