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- Reconocer que el envejecimiento no debe ser sinónimo de abandono o invisibilidad es un paso fundamental hacia una sociedad más justa. No basta con declarar los derechos: hay que aplicarlos y hacerlos respetar activamente en la salud, en el hogar, en las instituciones y en el espacio público
- La protección social hacia el adulto mayor es clave para su bienestar, seguridad y calidad de vida.
- El envejecimiento activo no es solo una política pública, es un derecho y una necesidad. Permite que las personas mayores sigan aportando a la sociedad desde su experiencia, saberes y capacidades.
- Se necesita más capacitación técnica, ética y emocional en el trato hacia el adulto mayor, tanto para profesionales de la salud como para cuidadores formales e informales.
