• Shaloon Rivera

    Miembro
    5 de mayo de 2025 at 20:53

    Para que la Ley 2055 de 2020 pase de ser solo un documento y se materialice en la realidad, es fundamental transformar nuestra percepción sobre las personas mayores: reconocerles como seres humanos llenos de historias, que tienen el control sobre sus decisiones y que merecen vivir con dignidad.

    Esto implica escuchar lo que tienen que decir, respetar sus decisiones en el ámbito de la salud y asegurar que reciban atención que se ajuste a sus necesidades, en lugar de seguir lo que se impone. Es necesario adecuar sus espacios de vida, formar a quienes les cuidan y, lo más importante, ofrecerles un trato lleno de cariño y consideración.

    Asimismo, es esencial que tengan la posibilidad de alzar su voz ante cualquier injusticia. Se deben establecer mecanismos para que puedan reportar abusos, y estas denuncias deben ser tratadas con la seriedad que merecen. No podemos aceptar que el maltrato hacia los ancianos se convierta en algo habitual o se esconda.

    Por otro lado, el aislamiento no tiene cabida. Aún tienen mucho que ofrecer: sus historias, su sabiduría, su esencia. Por ello, es crucial que sigan siendo miembros activos y valiosos en sus comunidades.

    Una ley no es suficiente por sí sola. Se necesita compromiso, empatía y voluntad política. Proyectos como el Sistema Nacional de Cuidado son ejemplos a seguir, ya que reconocen que el cuidado no debe ser solo una carga oculta que recae sobre las mujeres, sino un derecho que debe ser compartido y valorado.

    En definitiva, se trata de mirar a las personas mayores con ojos de amor y justicia. Porque cuidarlos no es solo una obligación, sino también una manera de mostrar agradecimiento.